Nuestros orígenes

Hoy queremos echar la vista atrás y recordar este año y medio de andadura de Refugiados Bienvenidos. Susana y Pablo, dos de los fundadores, han compartido con nosotros sus recuerdos e impresiones.

“Yo estaba entonces estudiando el MIR y navegar como Ulises por internet era parte del plan de estudios”, recuerda Pablo, que dio con un reportaje de la revista Yorokobu sobre Refugees Welcome, una asociación alemana que nació para poner en contacto a personas solicitantes de asilo con locales que ceden una habitación en su casa.

Susana, por su parte, también había leído el reportaje y sintió el mismo impulso de ponerse en contacto con la asociación alemana, para ver la posibilidad de montar una sucursal en España. Dicho y hecho. “La idea nos entusiasmó, era sencilla y humana. El contexto la hizo crecer, parecía necesaria”, comenta Pablo.

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En Refugees Welcome sabían que su labor tendría buena acogida en otros países y prepararon una breve guía para exportar el proyecto. Además de Susana y Pablo, más personas de distintas ciudades españolas contactaron con la asociación alemana, que les sugirió formar una plataforma intercomunitaria.

Compartieron información de cómo hacer un equipo, cómo definir una estructura legal o descubrir cuáles eran los organismos responsables. “La motivación se convertía en investigación y deberes, llamadas, skypes, emails, grupos de Facebook y trabajar con la sensación de urgencia, como si hubiéramos despertado de repente”, recuerdan Pablo y Susana.

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Sin tener casi tiempo de marcarse unos objetivos concretos, tuvieron que actuar y priorizar unas acciones frente a otras, consensuarlas entre todos los implicados para remar en la misma dirección, ya que desde el principio recibieron un aluvión de registros de casas a disposición de los refugiados.

“Fue un proceso de simplificación hasta llegar a un objetivo claro: generar historias de convivencia. Poner el foco ahí nos ayudó a mejorar las estrategias para conseguirlo y poco a poco se van generando”, explica Pablo.

En este año y medio hemos madurado la plataforma online, gracias al trabajo de Jota, uno de los voluntarios. “Hemos aprendido a delimitar los flujos de trabajo, a definir los roles de cada miembro, hemos creado protocolos y proyectos y hemos fortalecido las relaciones del equipo para no quemarnos en el camino”, explica Susana.

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NECESITAMOS QUE LA MECHA SIGA VIVA

Gracias al foco mediático de los inicios, en Refugiados Bienvenidos recibimos una gran respuesta ciudadana, logrando 15 convivencias en España y más de 900 en toda la Unión Europea.

Desaparecida la urgencia del principio y estando ahora en la sombra mediática, en Refugiados Bienvenidos nos hemos centrado en crear una estructura más sólida y hemos logrado dar avances de  forma orgánica. “Empezaron a registrarse personas susceptibles a protección internacional, empezaron a confiar en nosotros y vimos que nuestro objetivo por desgracia estaba lejos de las personas que esperaban en Grecia, pero cerquita de las que ya estaban aquí, asumiendo el duelo y sin terminar de sentirse parte del país en el que viven”, explica Pablo.

Aunque nuestra ilusión sigue intacta, hoy hay menos registros, ya que no tenemos el mismo interés de los medios que antes. “La Unión Europea no termina de dejar pasar a las personas refugiadas. Eso genera impotencia frente a niños en playas, niñas en vallas, barro, tiendas, cifras en el mar y acuerdos. Pero nadie nos ha explicado bien por qué no vienen, por qué no están ya aquí o por qué no podemos hacerlo mejor”, nos cuenta Susana.

Esta actitud injusta de las autoridades europeas es una piedra más en nuestro camino, pero no quita que tengamos un motor de cambio con las personas refugiadas que ya están aquí. “Podemos cambiar historias porque hay gente, como tú  y como yo que tiene una habitación libre y que tiene ganas de cambiarlas, y eso sigue siendo maravilloso”, concluye Susana.