Reflexiones desde Estados Unidos

Refugiados Bienvenidos nació de la necesidad que distintas personas sintieron en el verano de 2015 de mejorar la situación de los refugiados sirios que se desplazaban desde su país de origen hacia Europa. De forma puramente casual, todos nos dirigimos a la misma organización alemana, que se dedicaba a la integración de refugiados de manera muy sencilla: poniéndoles en contacto con personas, en su mayoría jóvenes, que tenían una habitación libre en su vivienda y estaban abiertas a compartir  su vivienda con ellos.

Nuestro cometido se convirtió por tanto en replicar el modelo alemán en España. La favorable respuesta social que obtuvimos al empezar a darnos a conocer confirmó que el proyecto tenía visos de prosperar. Muchos de nuestros conciudadanos compartían nuestro disgusto por la situación de las personas refugiadas que llegaban a distintos países europeos, y así lo demostraban las críticas a las insuficientes medidas que los países de la Unión Europea estaban adoptando para gestionar la llegada de refugiados a sus fronteras.

Fotografía de Eneko Ertz.

Fotografía de Eneko Ertz.

Poco a poco la organización tomó forma. El equipo inicial (que rondaba las 50 personas) se fue reduciendo, pero a la vez aumentó el compromiso de sus integrantes y se concretaron las tareas que desempeñaríamos cada uno. Madrid se convirtió en la sede central, tanto así que los principales impulsores de la idea, Susana y Pablo, decidieron mudarse a la capital.

Desde nuestro primer encuentro en persona en un bar cerca de la estación de Atocha hemos alcanzado muchos logros, de los que creo que debemos estar muy orgullosos: 15 personas refugiadas han encontrado un hogar en España a través de nuestra intermediación, hemos impartido cursos de formación para voluntarios interesados en participar en la organización,  conseguido subvenciones y, más recientemente, contratado a Virginia, que por fin podrá ver retribuido el valioso trabajo que desempeña para Refugiados Bienvenidos.

Amir-David

 

Sin embargo, mientras nuestra pequeña asociación crecía, la llamada crisis de los refugiados dejó de protagonizar portadas y el tirón inicial experimentado en los primeros meses perdió fuelle. Entre otros factores, la ola de atentados terroristas que ha sufrido Europa y los desafortunados sucesos de la noche de fin de año en Colonia, alimentaron las corrientes anitiislámicas y el rechazo a los refugiados de religión musulmana. El auge de candidatos a gobernar distintos países europeos abiertamente xenófobos ha confirmado la preocupación que muchas personas sienten por la acogida en sus países de personas refugiadas provenientes de países musulmanes.

Cuando Refugiados Bienvenidos celebraba su primer año de vida, cambié el escenario europeo por el de Estados Unidos, donde, desde agosto del año pasado, estudio un Máster en Relaciones Internacionales. Desde que llegué me di cuenta de que iba a vivir uno de los momentos más cruciales de la historia de este país, el de las elecciones presidenciales del pasado noviembre, cuyo resultado impactó al mundo entero. Estados Unidos ha sido siempre un país receptor de inmigrantes, pero lo cierto es que su aislamiento físico le sitúa en una posición muy distinta a la de los países europeos que siguen ahora recibiendo el influjo migratorio sobre todo de Oriente Medio. No obstante, el discurso xenófobo de Donald Trump, basado en el miedo al terrorismo y la crisis económica, ha calado en una sociedad americana que ha demostrado estar tremendamente dividida en cuanto a valores culturales y socioeconómicos.

Las promesas electorales del recién investido Presidente han ido materializándose en políticas concretas, entre ellas, la orden ejecutiva que prohíbe la entrada a Estados Unidos a nacionales de siete países de mayoría musulmana (Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen), suspende la entrada de refugiados durante 120 días y la de refugiados sirios de forma indefinida. El futuro de la orden es incierto pues, de momento, su aplicación está suspendida por orden judicial, mientras se decide su constitucionalidad, y el gobierno estadounidense ha declarado que esta semana aprobará una nueva orden y revocará la anterior. Está por ver si esta nueva orden pasará el test judicial, aunque lo cierto es que, con los límites que imponen la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 y la legislación nacional en cuanto a permisos de residencia ya concedidos, el gobierno americano es libre de prohibir la entrada al país a personas de determinadas nacionalidades que se encuentren fuera del territorio americano y o tengan ningún vínculo legal con el país. Por tanto, es muy posible que una nueva orden que se mantenga dentro de estos cánones legales, sea aprobada y defina la nueva política migratoria de Estados Unidos al menos durante el gobierno del Presidente Trump.

Desde la aprobación de la orden, ha habido mucho debate alrededor de las encuestas en relación con la acogida de la misma por la población. La última realizada determina que un 55% de los encuestados está a favor de la restricción impuesta por el Gobierno de Donald Trump, otras encuestas concluyen sin embargo que los que se oponen a aquélla son mayoría. No obstante, lo que se ha evidenciado en las semanas que siguieron a la aprobación de la polémica medida es que la fracción de la población que es contraria a la misma quiere hacerse escuchar. Un sinfín de manifestaciones se han ido sucediendo en contra de la orden en muchas de las grandes ciudades y aeropuertos del país, y la sociedad se ha movilizado para prestar su apoyo a las personas afectadas por la misma.

Fotografía de Kelsey Beltz

Fotografía de Kelsey Beltz

Muchos abogados se han instalado en los aeropuertos para ofrecer, de forma gratuita, asistencia legal, distintos ciudadanos llaman sin cesar a sus representantes en las legislaturas estatales y en la Cámara de Representantes y el Senado para solicitarles que se opongan a esta política, las Universidades han visto nacer nuevas asociaciones de resistencia al gobierno de Trump. Con ello queda demostrado que, a pesar de los tiempos que corren, los valores liberales siguen siendo acogidos por grandes sectores de la población estadounidense, y que, con independencia de cuál sea la medida que se apruebe definitivamente, muchas personas seguirán defendiendo los derechos de inmigrantes y refugiados.

Por su parte, en Europa también podemos seguir encontrando rayos de esperanza, como la manifestación que tuvo lugar en Barcelona el sábado 18 de febrero o las concentraciones que hubo en varios ciudades españolas, el 26 de febrero.

Fotografía de Eneko Ertz.

Fotografía de Eneko Ertz.

Entre los objetivos de Refugiados Bienvenidos está, además del de poder proporcionar un hogar a los refugiados que llegan a España,el de convertirnos en una plataforma para las voces que quieran alzarse en contra de la xenofobia y los movimientos antiislámicos. Aunque la situación política en Europa y Estados Unidos, que representan el grueso de países capaces de acoger a las personas refugiadas, puede parecer descorazonadora, seguimos encontrando innumerables muestras de apoyo a nuestro proyecto. Y, mediante este blog, pretendemos proporcionar a nuestros lectores información rigurosa acerca de la situación política internacional y del papel que pensamos que Refugiados Bienvenidos puede jugar en la misma, con el fin de dar fuerza a nuestro mensaje.

*Post redactado desde Estados Unidos por nuestra compañera María Álvarez-Tólcheff.